Ludwig von Mises (1881–1973) fue un economista austriaco. Desarrolló la praxeología, la teoría de la acción humana intencional: las personas persiguen objetivos y eligen medios para alcanzarlos. En economía estudió especialmente el dinero y el cálculo económico, la comparación de alternativas mediante precios monetarios.
The Theory of Money and Credit apareció en 1912. En 1920, Mises publicó un artículo sobre el problema del cálculo económico en el socialismo; Human Action, su extenso tratado de economía, llegó en 1949. No son textos intercambiables. Cada uno aborda un problema en un contexto distinto. Al leer una edición posterior, conviene distinguir si habla Mises, quien escribió un prólogo añadido o un comentarista actual. Eso facilita la comprensión incluso cuando discrepamos con él. [1]
Anna compra un horno más grande porque espera más clientes. Si no llegan, su plan fracasa. Aun así, fue una acción intencional en el sentido de Mises: eligió un medio para un fin. Intencional no significa exitosa, infalible ni moralmente correcta. Sin esta distinción, su teoría podría parecer una declaración de que toda decisión humana es sensata. En realidad, admite errores al elegir y utilizar los medios. El objetivo tampoco tiene que ser ganar dinero: alguien puede dedicar tiempo a cuidar de otras personas. [5]
Describir fines y medios no nos dice por qué una panadería concreta empezó a tener dificultades. Debemos averiguar qué ocurrió: si se fueron los clientes, subió la energía o se calculó mal la demanda. Mises distinguía la teoría general de la acción del estudio de hechos históricos. Su praxeología procede por deducción lógica; una pregunta histórica requiere conocer las circunstancias. Aplicar una teoría depende, por tanto, de sus supuestos. En el intercambio indirecto aceptamos un medio de intercambio, como el dinero, a cambio de nuestros bienes y después lo usamos para obtener lo que queremos. Por ejemplo, una teoría del intercambio indirecto no puede trasladarse sin más a una sociedad que solo practica el trueque. [2]
Un técnico puede decirle a Anna cuánto pan produce el horno y cuánta energía consume. Para decidir necesita también los precios del horno, el alquiler, el trabajo y los ingredientes, junto con una estimación de ingresos. El dinero permite comparar partidas diferentes. Nuestro presupuesto simplificado está expresado en coronas checas (CZK). Anna prevé costes totales de 100000 CZK e ingresos de 120000 CZK; la diferencia de 20000 CZK es el excedente esperado de ese presupuesto. Los kilos de harina y los kilovatios-hora no sustituyen ese cálculo. Esa es su utilidad práctica, no la afirmación de que todo lo importante en la vida tiene un precio monetario. [3]
Anna puede comprobar todas las sumas sin saber con certeza cuántos clientes vendrán ni cuánto pagará la próxima vez. Mises distingue la precisión aritmética de la certeza de las estimaciones utilizadas, como el número de clientes futuros. Los precios pasados ayudan a pensar en los futuros, pero no los garantizan. El presupuesto sigue siendo útil sin constituir una predicción segura. Muestra a Anna en qué se basa su decisión y qué cambia si falla un supuesto. Una suma correcta no convierte una estimación en un hecho comprobado. [3]
Dos documentos de papel pueden parecer iguales, aunque uno represente un derecho a recibir un pago en dinero y el otro funcione de forma distinta. Por eso Mises consideraba insuficiente dividir el dinero en metálico y de papel. También examinaba qué posee su titular, frente a quién tiene un posible crédito y en qué condiciones puede cobrarse. Sus categorías históricas tienen significados precisos; no basta el nombre para clasificar un producto actual. Una comparación contemporánea exige estudiar las condiciones reales, no solo el material del documento o una cifra en la pantalla. [4]
En el prólogo de Human Action, Mises explica que usa liberal en su sentido clásico: ligado a la economía de mercado, el gobierno representativo constitucional y la libertad individual. No designa automáticamente un partido actual ni un grupo político de otro país. Antes de trasladar una afirmación suya al debate presente, necesitamos comprender su vocabulario. Lo mismo ocurre al traducir: una palabra puede sugerir algo distinto a un lector de otra época o lengua. [6]
Mises murió en 1973; el Mises Institute se fundó en 1982. La institución difunde hoy su obra y también publica a otros autores. Son voces distintas. Cuando un artículo contemporáneo relaciona a Mises con Bitcoin, ofrece la interpretación de su autor actual, no una postura expresada por Mises. Sus preguntas pueden resultar útiles: ¿qué busca una persona, qué medios elige y en qué supuestos basa sus cálculos? Pero un nombre famoso no sustituye las pruebas de una afirmación concreta ni de la seguridad de un servicio actual. [1]
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