Credit Expansion suele significar una ampliación del crédito. La escuela austriaca de economía también emplea un sentido más estrecho: el crédito de circulación adicional, financiado mediante nuevos sustitutos monetarios sin respaldo íntegro de reservas, puede cambiar las decisiones de inversión sin un aumento equivalente de recursos reales. Una estadística de préstamos al alza y esta explicación teórica no son automáticamente lo mismo.
El banco de Anna no es la única fuente de financiación. Una empresa también puede emitir un bono, una promesa de realizar pagos a sus tenedores. Por eso, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) distingue el crédito de bancos nacionales al sector privado no financiero de la financiación procedente de todas las fuentes cubiertas. Separa hogares, empresas no financieras y administraciones públicas. Que crezca el crédito no dice aún si las familias piden más para vivienda, las empresas para equipos o el Estado para sus gastos. Primero hay que conocer qué incluye la cifra. [1]
El Bank of England, banco central británico, explica que un préstamo bancario normalmente crea un depósito correspondiente. Supongamos que el banco abona a Anna 100 unidades monetarias. Ella tiene un depósito de 100 y una deuda de 100. El banco tiene un derecho de cobro frente a Anna y una obligación por su depósito. No es un regalo: Anna puede pagar ahora a cambio de devolver el préstamo después. El banco no tiene que limitarse a transferir el depósito previo de otro ahorrador. [2]
Mientras Anna utiliza su préstamo, otros clientes pueden devolver deudas antiguas. El Bank of England explica que amortizar el principal de un préstamo bancario, es decir, la cantidad prestada sin intereses, destruye dinero depositado. En nuestro ejemplo, préstamos nuevos de 100 y devoluciones de principal de 80 dan un incremento neto de 20, sin otros cambios. Pagar al proveedor es distinto: el dinero pasa al receptor, pero la deuda de Anna continúa. Por eso no bastan los contratos nuevos o el número de pagos; también importa la deuda que sigue pendiente. [2]
Si bastara un asiento contable, el banco podría financiar cualquier idea. Pero debe considerar los impagos, las transferencias hacia otros bancos y el coste de financiarse. El Bank of England destaca rentabilidad, gestión del riesgo, normas para mantener la solidez bancaria y política monetaria. El préstamo también debe tener sentido para el cliente. Crear un depósito no equivale, por tanto, a disponer de fondos ilimitados sin costes ni consecuencias. [2]
Ludwig von Mises analiza el crédito de circulación adicional que primero llega al mercado de préstamos. Según su teoría, algunos proyectos pueden parecer más asequibles sin que aumenten los equipos y materiales necesarios. Volvamos a la imprenta: más préstamos aprobados pueden generar más pedidos que compiten por las mismas máquinas y técnicos. Las entregas se encarecen o se retrasan y los presupuestos dejan de cuadrar. Esto ilustra el desajuste entre planes descrito por la teoría; no demuestra que todo préstamo nuevo sea una mala inversión. [3]
Anna quizá fue rechazada antes porque el banco consideraba demasiado arriesgado su proyecto. Después puede conseguir el préstamo con el mismo porcentaje anunciado. Mises contempla expresamente esta forma de expansión: el crédito llega a prestatarios antes excluidos con el mismo tipo nominal. Aquí, nominal significa el porcentaje indicado en el contrato. Compara también el acceso al préstamo y la evaluación del riesgo, no solo el movimiento de un tipo de interés. [3]
El BIS también publica la deuda respecto al producto interior bruto (PIB), el valor de los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un período. En nuestro ejemplo, la deuda es 100 y el PIB anual 200: la ratio resulta del 50 %. Si el PIB anual cae a 160 y la deuda sigue igual, sube al 62,5 %. Nadie tiene por qué haber pedido más prestado. La diferencia es de 12,5 puntos porcentuales, no una cantidad de crédito nuevo. Para comparar deben coincidir unidades, períodos, sectores y criterios de valoración de la deuda. [1]
Satoshi Nakamoto diseñó una red que verifica transferencias e impide gastar dos veces las mismas monedas. No lleva la contabilidad de todos los contratos de crédito. Si Anna pide 100 dólares estadounidenses (USD) y aporta bitcoins (BTC) como garantía, contrae una deuda en dólares; no se crean nuevas unidades de Bitcoin. La garantía es un activo que respalda al prestamista ante el impago, no la moneda de la deuda. Tampoco un derecho frente a un servicio equivale automáticamente a monedas en custodia propia, donde la persona controla directamente las claves privadas que permiten gastarlas. Contar las transferencias de la red no mide, por tanto, el volumen de préstamos. [4] [1]
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