Malinvestment significa orientar mal una inversión. Una empresa construye, por ejemplo, una planta sin suficientes trabajadores adecuados o clientes. La escuela austriaca también utiliza el concepto para explicar cómo el crédito barato puede favorecer muchos errores semejantes a la vez. Es una teoría de sus causas, no una explicación automática de cualquier pérdida.
Imagina un constructor que proyecta una casa demasiado grande para los materiales disponibles. Descubre la escasez cuando ya están los cimientos. Ludwig von Mises utiliza una imagen parecida: los recursos no solo se gastaron, sino que se dedicaron a un plan inviable. Una empresa puede equivocarse sobre la demanda sin crédito barato. La teoría austriaca del ciclo intenta explicar algo más: por qué se acumulan muchos errores al mismo tiempo. [1] [3]
Un préstamo más barato puede hacer atractivo un proyecto que generará ingresos dentro de mucho tiempo. Con una tasa de descuento menor, el mismo ingreso futuro esperado tiene mayor valor hoy; descontar consiste en convertir cantidades futuras en valores presentes. La teoría austriaca distingue aplazar el consumo, liberando recursos, de ampliar la financiación sin ese cambio. Un interés bajo no demuestra un error. También cuentan productividad, riesgo y disponibilidad real de personas y materiales. [1] [3]
Como explica el Banco de Inglaterra, un banco comercial suele crear un nuevo depósito al conceder un préstamo. No se limita a prestar ahorros previos de otra persona. Pero ese saldo no fabrica ladrillos ni forma albañiles. Si más empresas empiezan a construir, pueden competir por los mismos proveedores y encarecer el trabajo. Esto no demuestra que toda expansión del crédito tenga que acabar en crisis. [6] [3]
Si cualquier máquina pudiera convertirse fácilmente en otra, cambiar de plan dolería menos. Una línea especializada necesita piezas, operarios y compradores adecuados. Ludwig Lachmann destaca por eso que los medios productivos deben funcionar juntos. Ni una nave cara con buenas máquinas compensa la falta de un elemento imprescindible. Asignar un valor mayor a los activos en las cuentas no llena ese vacío. [2]
En nuestro ejemplo hipotético, dos inversores consiguen financiación barata. Ambos proyectan una fábrica y cuentan con los mismos especialistas disponibles. Al contratar descubren que esas personas no pueden trabajar todas para ambos: suben los salarios y cambian los presupuestos. Tal vez tampoco haya suficientes clientes para las dos fábricas. El ejemplo muestra supuestos incompatibles. No dice que toda fábrica financiada a tipos bajos fracase: nuevos ahorros o mejor tecnología pueden ampliar las posibilidades. [2] [3]
Al principio todo puede parecer correcto. Después la obra supera el presupuesto, las ventas decepcionan o el banco rechaza renovar el préstamo. Eso no decide por sí solo si el negocio es viable. Una factura cobrada tarde puede causar una falta temporal de efectivo; otro proyecto no cubriría sus costes restantes ni con más tiempo. Una tecnología nueva o problemas de suministro pueden causar dificultades parecidas. Que el crédito se encarezca antes de una quiebra no demuestra por sí solo la causa. [1] [4]
Veamos un ejemplo propio simplificado, en las mismas unidades monetarias: ya se gastaron 100, terminar cuesta otros 20 y aporta 30. Vender ahora el proyecto inacabado daría 5. Desde hoy, terminar añade 10 y vender añade 5. Sin considerar tiempo ni riesgo, conviene terminar aunque la inversión original siga dando pérdidas. Ninguna opción recupera los primeros 100; elegimos qué puede salvarse y obtenerse a partir de ahora. [1] [2]
Quien compre barata la fábrica inacabada puede explotarla con beneficio. Eso no significa que fuera rentable al coste original. Cambiaron el dueño y el precio, no el trabajo y los materiales ya consumidos. Perdonar una deuda cambia la situación financiera del deudor y del acreedor, pero no recupera el trabajo ni los materiales que el proyecto ya consumió. Una posible ayuda al deudor debe evaluarse por separado de los usos que todavía tenga su equipo. [1] [2]
Explicar una crisis real requiere más que una lista de empresas quebradas. Hay que examinar las condiciones crediticias, las expectativas de entonces, los recursos y otras explicaciones. Los economistas Simon Gilchrist, Jae W. Sim y Egon Zakrajšek estudian, por ejemplo, diferencias en los costes de financiación de las empresas y sus efectos sobre el uso de recursos. Esa investigación no confirma por sí sola la teoría austriaca del ciclo. Una pérdida visible después no necesariamente podía predecirse con fiabilidad. [4] [3]
Bitcoin permite verificar pagos y su historial. No puede determinar si habrá compradores para un producto. En la minería, los ordenadores compiten mediante cálculos para añadir el siguiente bloque, un conjunto de registros de transacciones, y obtener una recompensa. Imagina equipos de minería adquiridos con ingresos previstos exagerados y electricidad infravalorada. Pagar en bitcoin no corrige ese error. Este ejemplo actual muestra los límites de la tecnología: una cantidad limitada de moneda no garantiza rentabilidad ni devolución de préstamos. Las reglas de Bitcoin no implican, por tanto, el fin de las malas inversiones o los ciclos económicos. [5] [2] [7]
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