Originary Interest es el interés originario en la teoría de Ludwig von Mises. Parte de la preferencia temporal: en igualdad de condiciones, las personas prefieren satisfacer una necesidad antes. Por eso valoran menos la posibilidad de satisfacer la misma necesidad más tarde; esa diferencia se llama descuento temporal. Es una explicación económica, no un porcentaje que podamos medir en cada persona.
Imagina a Eva, una carpintera. Una sierra mejor le permite preparar más tablas, lo que ayuda a explicar por qué quiere comprarla. Sin embargo, Mises separa la capacidad de la sierra de la cuestión de cuándo podrá Eva aprovechar el resultado de su trabajo. Fabricar y vender los muebles lleva tiempo. Para él, el interés originario expresa una relación entre la valoración de una satisfacción más próxima y otra más lejana, no una recompensa especial que toda máquina productiva genere automáticamente. [1]
Eva paga hoy la madera y los demás recursos necesarios, y vende los muebles terminados después. Aunque no intervenga un banco, sus recursos quedan comprometidos en la producción y no pueden destinarse a otra cosa a la vez. Murray Rothbard explica la dimensión temporal de la producción mediante esa distancia entre gastos iniciales e ingresos posteriores. El razonamiento no requiere un contrato de préstamo. En un taller real, sin embargo, siguen siendo inciertos el precio de venta y el pago del cliente. [3]
Tomemos un ejemplo propio simplificado: gastamos 100 hoy y recibimos 105 dentro de un año, en las mismas unidades monetarias. La diferencia es 5, es decir, un 5 % del desembolso inicial. Así conocemos la base y el período del porcentaje. Pero hemos calculado una rentabilidad, no medido el interés originario puro. Rothbard aísla el interés en un modelo sin sorpresas; para Eva también habría que conocer todos los costes, el cambio del poder adquisitivo y la incertidumbre del resultado. [3]
¿Y si los muebles se ponen de moda por sorpresa y Eva los vende mucho más caros de lo previsto? Mises distingue ese beneficio empresarial del componente temporal de la valoración. Surge de cambios en las circunstancias y de cómo los anticipó el empresario. Un cambio de gustos también puede causar pérdidas. El resultado final reúne, por tanto, varias influencias. La diferencia entre gastos e ingresos no revela por sí sola qué parte corresponde al interés originario. [1]
Si Eva necesita financiación, el prestamista también piensa si cobrará y qué podrá comprar con el dinero devuelto. Por eso Mises distingue, dentro del tipo bruto de mercado, un componente empresarial vinculado a la incertidumbre y una prima de precios ligada a cambios esperados del poder adquisitivo. El contrato no mide esas influencias por separado. No basta con restar partidas conocidas del tipo anunciado: las expectativas pueden fallar y el resultado real puede diferir de lo prometido. [2]
En otro ejemplo propio, un préstamo promete un 2 % nominal anual, es decir, medido en dinero antes de tener en cuenta los cambios de precios, pero los precios suben un 4 % durante ese tiempo. Si se devuelve la deuda, el resultado real es aproximadamente un 2 % negativo: tenemos más dinero, pero compramos menos. Esta evaluación utiliza una inflación ya conocida. No mide directamente un Originary Interest negativo. En el análisis de Mises hay que distinguir la valoración temporal, los cambios del poder adquisitivo y la posibilidad de que el deudor no pague nada. [2]
Para su análisis, Mises y Rothbard imaginan una economía en la que se repiten las condiciones sin cambios inesperados. La llaman economía de giro uniforme. Este modelo permite separar el interés puro de los beneficios y pérdidas empresariales. Un tipo uniforme dentro de él se refiere al mismo período. No significa que todos los préstamos reales deban tener el mismo porcentaje: los deudores, las condiciones y las expectativas son distintos. [1] [3]
Bitcoin verifica pagos e impide gastar dos veces los mismos fondos. El diseño de Nakamoto no lo convierte en una cuenta que produzca más bitcoines, cuya unidad se abrevia BTC, por el mero paso del tiempo. Ofrecer intereses por prestarlos añade otra relación: el prestatario se compromete a devolver los fondos y pagar los intereses prometidos. Es una ilustración actual de la diferencia entre mantener dinero y conceder crédito. Originary Interest ayuda a pensar sobre el tiempo, pero no sustituye el examen de las condiciones y la fiabilidad de una oferta concreta. [4] [2]
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