OCC Interpretive Letter 1170 es una carta de la OCC estadounidense, fechada el 22 de julio de 2020, que interpreta las facultades bancarias existentes para prestar custodia de criptomonedas. Custodiar significa guardar activos para un cliente, no comprarlos por cuenta del banco. La carta explica posibilidades y condiciones legales, no la oferta de un producto bancario concreto.
Quien no quiera proteger por sí mismo las claves de sus BTC puede buscar un custodio. Para un banco no basta con que haya demanda: también debe estar autorizado a prestar el servicio. En su carta 1170 del 22 de julio de 2020, la OCC, autoridad estadounidense que supervisa determinadas entidades bancarias, confirmó que la custodia de criptomonedas, incluida la tenencia de las claves correspondientes, puede encajar en las facultades bancarias existentes. Esa es la conclusión central. No anunció que ya se pudiera depositar bitcoin en cualquier sucursal. La autorización, la decisión de ofrecer el servicio y su funcionamiento real son pasos diferentes. [1]
Los bancos guardaban documentos y objetos de valor mucho antes de Bitcoin. La carta plantea si pueden prestar esa misma función electrónicamente. Remite a 12 CFR 7.5002, una disposición bancaria estadounidense que permite realizar por medios electrónicos actividades autorizadas por otras normas. Con BTC, el banco no mete monedas digitales en una caja fuerte física. Protege las claves privadas, datos secretos necesarios para crear la firma que autoriza una transferencia; las transacciones las registra la red Bitcoin. Cambió la tecnología, pero se mantiene la función de custodia. Este razonamiento no convierte bitcoin en moneda de curso legal ni concede al banco facultades nuevas ilimitadas. [1]
La conclusión se aplica a los national banks estadounidenses, bancos con autorización federal, y expresamente también a las federal savings associations, entidades de ahorro autorizadas a nivel federal. La carta 1170 no es una norma mundial para todos los bancos. Aquí national bank no significa banco estatal ni banco central. Ante un servicio concreto, hay que identificar qué persona jurídica lo presta, dónde está autorizada y qué función asume en el contrato. Esta interpretación estadounidense no garantiza por sí sola una oferta local a un cliente fuera de Estados Unidos. [1]
La carta distingue la custodia fiduciaria de la no fiduciaria. Una función fiduciaria implica una responsabilidad jurídica especial al administrar bienes ajenos, por ejemplo una herencia; no es simplemente una forma cortés de llamar fiable a una empresa. Para los national banks con las facultades necesarias remite a 12 CFR Part 9, y para las federal savings associations a Part 150. En cambio, quien solo guarda claves y sigue instrucciones del cliente puede actuar sin carácter fiduciario. Un administrador de herencias con BTC y ese proveedor no tienen necesariamente el mismo mandato. El deber fiduciario tampoco garantiza rendimientos positivos ni protección frente a cualquier pérdida. [1]
La nota 37 describe tanto guardar una copia de la clave del cliente como transferir activos al control del banco. En un ejemplo donde basta la firma de una sola clave, dos copias del mismo secreto permiten actuar por separado a ambos titulares. Eso no es Multisig, un esquema que fija cuántas firmas de claves diferentes necesita una transferencia. Al explicar safekeeping, el comunicado conjunto de julio de 2025 describe un control en el que ni el cliente ni otra parte pueden mover unilateralmente los activos fuera del control del banco. Una copia antigua no demuestra ese estado. El comunicado no crea nuevas exigencias de supervisión ni prohíbe sin más el servicio de copia de la carta original; hay que distinguir qué servicio se presta realmente. [1] [4]
La nota 39 menciona servicios relacionados: ejecución y liquidación de operaciones, registros, valoración e informes. También admite subcustody, cuando otro custodio realiza parte de la guarda y sus controles operativos requieren revisión. La carta 1184 de mayo de 2025 confirma las compras y ventas por instrucciones del cliente y el uso de terceros para servicios permitidos. Si el cliente ordena vender 2 BTC, no da al banco libertad para invertir todo el resto de la cuenta. El contrato y la instrucción concretos delimitan el mandato, no la palabra genérica custody. [1] [3]
La carta exige operaciones seguras y prudentes y trata la gestión de riesgos, la separación de funciones, la protección de activos, los registros fiables y la auditoría: una revisión independiente de los controles. Por ejemplo, dos personas pueden aprobar una retirada en la aplicación bancaria. Eso no demuestra que nadie tenga acceso sin control a las claves o que pueda recuperarse el acceso tras una avería. Antes de aceptar una cuenta, el banco debe evaluar las necesidades del cliente, las exigencias operativas y su propia capacidad. Citar a la OCC en un contrato o anuncio no certifica que un sistema concreto haya superado esa revisión. [1]
En marzo de 2025, la carta 1183 suprimió el procedimiento especial de la carta 1179 de 2021 y reafirmó las conclusiones de la 1170. Eliminó un trámite previo especial de no objeción del supervisor, no la supervisión continua ni las obligaciones legales. La carta 1184 de mayo aclaró después las operaciones y la externalización, es decir, la participación de un proveedor externo. Para un servicio actual no basta una frase aislada de 2020. También importan los cambios posteriores y el contrato concreto. Ninguna de esas cartas convirtió los BTC en un depósito de dinero asegurado: la FDIC estadounidense no cubre los propios criptoactivos. [2] [3] [5]
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