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Debt Deflation

Deflación por deuda

Imagina un pequeño taller que pierde pedidos. Para pagar una cuota del préstamo, su dueño vende parte del equipo. Pero otros hacen lo mismo: baja el precio de las máquinas y la siguiente venta aporta menos dinero. La deuda sigue ahí. Debt Deflation explica cómo el intento de reducir las deudas puede perjudicar a los propios deudores y a quienes los rodean. La clave no es que bajen los precios sin más, sino su relación con las deudas, los ingresos y las ventas bajo presión.

Debt Deflation es un proceso de retroalimentación entre el endeudamiento y la caída de los precios: las amortizaciones y las ventas forzosas pueden deprimir los precios y dificultar nuevos pagos. Que los bienes se abaraten no basta para que exista esa espiral. Importan los precios que bajan, los ingresos y las condiciones del préstamo.

El taller intenta salvarse vendiendo una máquina. Si muchas empresas endeudadas venden a la vez, los compradores pueden ofrecer menos. Los precios más bajos reducen el patrimonio una vez descontadas las deudas, y la caída de las ventas dificulta pagar las cuotas. Las empresas recortan producción y empleo, lo que puede debilitar los ingresos de otras personas. El economista Irving Fisher estudió este mecanismo en 1933, al analizar la Gran Depresión. No hay un orden fijo: los efectos vuelven a influir unos sobre otros. La teoría explica una relación posible, pero no predice la fecha de la próxima crisis. [1]

Hagamos un cálculo propio y simplificado, sin contar los intereses. Seguimos el principal, la cantidad del préstamo que queda por devolver. Una deuda de 100 y un índice de precios de 100 dan D/P = 1. D representa la deuda en dinero; P, el nivel de precios. El deudor devuelve 10 y quedan 90, pero entretanto el índice cae a 80. Obtenemos 90/80 = 1,125: la deuda medida respecto al nivel de precios es un 12,5 % mayor que al inicio. Sin embargo, el principal contractual ha bajado a 90; el acreedor no añadió nada al contrato. Cada unidad monetaria compra ahora más bienes: ha aumentado su Purchasing Power, su poder adquisitivo. La dificultad de pagar también depende de los ingresos del deudor. El índice de precios por sí solo no describe su presupuesto. [1]

Al pedir un préstamo, las personas tienen ciertas expectativas sobre precios e ingresos. Bank of England, el banco central del Reino Unido, explica que una inflación inesperadamente menor puede cambiar la carga real de una deuda ya pactada en favor del acreedor. Disinflation significa que los precios suben más despacio; no hace falta una inflación negativa para que aparezca este efecto. Los precios pueden seguir subiendo, pero menos de lo que esperaban las partes. El tipo de interés fijo no cambia durante el plazo acordado; con uno variable, importa cómo se ajuste el tipo. Por ello, el efecto sobre el consumo no es igual en todos los hogares. Hay que conocer el contrato, las expectativas iniciales y lo que ocurrió con los ingresos. [2]

La garantía es un bien que respalda un préstamo. En nuestro ejemplo vale 100 frente a una deuda de 60. El LTV, relación entre préstamo y valor de la garantía, es del 60 %; descontada la deuda, queda un patrimonio neto de 40. Si el bien baja a 75, la deuda no cambia, pero el LTV sube al 80 % y el patrimonio neto cae a 15. Se ha perdido el 62,5 % del patrimonio neto inicial. Esto no dice cuánto han bajado los alimentos o los servicios. Que se exijan más garantías o una venta depende del contrato y de la capacidad de pago. Una valoración menor no provoca automáticamente el desalojo o la venta en cualquier préstamo. [2]

Vender una máquina y amortizar el principal de un crédito bancario son hechos distintos. No todo pago destruye dinero: el comprador puede simplemente transferir un depósito al vendedor, si ambos son tenedores no bancarios incluidos en el mismo agregado monetario, una agrupación definida de dinero. Si el vendedor usa ese depósito para amortizar el principal del préstamo bancario, disminuyen tanto el depósito como el crédito. Bank of England describe esta destrucción de dinero bancario. Los nuevos préstamos, en cambio, crean depósitos. Muchas amortizaciones pueden reforzar Monetary Deflation, la caída de la cantidad de dinero medida, si otra creación de dinero no las compensa. Importa el resultado neto, no un pago aislado. [3]

Un estudio del Banco de Pagos Internacionales, BIS, de 2015 comparó más de 140 años y hasta 38 economías. En sus datos, la relación entre la bajada de precios de bienes y servicios y un crecimiento económico menor era relativamente débil; la Gran Depresión tenía mucho peso. Los autores encontraron una relación más fuerte con un crecimiento menor cuando la caída de los precios inmobiliarios coincidía con un endeudamiento privado elevado. Es un resultado histórico con limitaciones de datos, no una prueba de que la espiral de deuda sea imposible. Producir más barato gracias a mejores métodos y vender activos por falta de dinero pueden parecer fenómenos similares en un gráfico de precios, aunque afecten de forma muy distinta a las personas. [4]

Detrás de cada venta hay un comprador. En un modelo publicado por el BIS en 2005, el economista Goetz von Peter muestra cómo compradores sin deudas ni pérdidas previas pueden amortiguar la caída de los precios de los activos. En el modelo pueden financiar las compras con crédito porque esperan que los precios se recuperen. Si todos quieren reducir sus deudas o los bancos dejan de facilitar la financiación necesaria, ese efecto estabilizador se debilita y el proceso puede volverse inestable. Es el resultado de un modelo concreto, no una garantía de que cualquier mercado se recupere pronto por sí solo. Hay que mirar tanto a quienes necesitan vender como a quienes todavía pueden comprar y cómo pagarán. [5]

La creación de nuevas unidades de Bitcoin (BTC) está limitada. Su precio de mercado sigue cambiando con la oferta y la demanda, como explica el sitio educativo Bitcoin.org. Tomemos un ejemplo propio: una garantía de 1 BTC vale 100 000 y el préstamo es de 50 000 en la misma moneda fiat, una moneda convencional emitida por el Estado, como el dólar o el euro. El LTV es del 50 %. Si BTC baja a 60 000, el LTV sube aproximadamente al 83,33 %, aunque la cantidad depositada no cambie. No es una cotización actual. Las condiciones del préstamo pueden exigir más garantías o una venta forzosa. El límite de bitcoins no borra la deuda ni paga una cuota. Por eso hay que entender la moneda de la deuda, el umbral de venta forzosa y los fondos disponibles para pagar, además de tener una opinión a largo plazo sobre Bitcoin. [6]

Para obtener la imagen más completa, lee esta entrada junto con Monetary Deflation, Disinflation, Purchasing Power, Bitcoin. También enlazan con esta entrada Monetary Deflation, The Price of Tomorrow.

DOC · 001Irving Fisher — The Debt-Deflation Theory of Great Depressions, 1933Documentación DOC · 002Bank of England — Deflation, Quarterly Bulletin 2009 Q1Documentación DOC · 003Bank of England — Money Creation in the Modern EconomyDocumentación DOC · 004BIS — The Costs of Deflations: A Historical Perspective, 2015Documentación DOC · 005BIS — Debt-Deflation: Concepts and a Stylised Model, 2005Documentación DOC · 006Bitcoin.org — FAQDocumentación
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