SAB 121 es una guía contable de 2022 del personal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Para la custodia que describía, indicaba registrar un pasivo de salvaguarda y un activo correspondiente. No era una norma adoptada por la Comisión y dejó de ser la guía vigente con la revocación efectiva el 30 de enero de 2025.
Jana está leyendo antiguos estados financieros de una empresa que custodiaba bitcoin para sus clientes. Encuentra un pasivo junto a un activo de importe parecido. ¿Por qué ambos, si las monedas son de los clientes? La respuesta puede estar en SAB 121, una guía del personal de la SEC que entró en vigor el 11 de abril de 2022. SAB significa Staff Accounting Bulletin, un boletín contable. Trataba la responsabilidad de proteger criptoactivos confiados a una empresa. Hoy debe leerse como una guía histórica, posteriormente revocada por SAB 122, no como una exigencia que sigue vigente. [1]
Imaginemos una plataforma obligada a proteger los BTC de sus clientes y la información necesaria para transferirlos. Esto incluye las claves privadas: datos secretos que permiten autorizar un pago. SAB 121 también contemplaba la salvaguarda mediante agentes. Lo decisivo eran las obligaciones reales, no llamar «billetera» a un servicio. Comprar bitcoin para el patrimonio propio tampoco crea por sí solo esa situación. La guía se dirigía a entidades dentro del ámbito de información financiera ante la SEC que describía, no automáticamente a todas las billeteras del mundo. [1]
El balance muestra los activos reconocidos y cómo se financian, incluidos los pasivos. SAB 121 describía un pasivo de salvaguarda valorado al valor razonable de los criptoactivos de los clientes, conforme a las reglas contables aplicables, y un activo correspondiente. En 2024, el personal de la SEC hizo una precisión importante: ese activo era distinto de los BTC confiados. El asiento contable no transfiere por sí solo la propiedad de las monedas al custodio. Por tanto, Jana no puede sumarlo sin más al bitcoin que la empresa compró para sí misma. [4]
Veamos un ejemplo histórico simplificado de elaboración propia. Una empresa protege 100 BTC valorados en 60 000 USD cada uno: en total, 6 000 000 USD. En el modelo registra un pasivo de salvaguarda y un activo correspondiente, ambos por ese importe. No han aparecido otros cien bitcoins ni efectivo en una cuenta. El patrimonio neto es la diferencia entre activos y pasivos; aumentar ambos por igual no lo incrementa por sí mismo. Dejamos aparte los efectos de pérdidas y otros ajustes contables. El tamaño de una partida, por sí solo, no dice cuánto ganó la empresa. [1]
En septiembre de 2024, Paul Munter, jefe de contabilidad de la SEC, describió consultas sobre determinados acuerdos bancarios y de otro tipo que quedaban fuera de SAB 121 según los hechos presentados. Hablaba en calidad oficial, pero aclaró que expresaba opiniones propias, no necesariamente las de la Comisión. Entre las circunstancias relevantes estaban la estructura jurídica de la custodia y la protección del patrimonio de los clientes. No era una exención automática para todos los bancos. Jana necesitaría conocer los detalles del servicio; un titular general sobre una excepción no resolvería el caso de otra empresa. [4]
SAB 122 está fechado el 23 de enero de 2025 y entró en vigor el 30 de enero de 2025. Revocó la guía anterior y fijó cómo reflejar el cambio en los estados financieros: de forma plenamente retrospectiva para los ejercicios anuales iniciados después del 15 de diciembre de 2024. Aplicar retrospectivamente significa ajustar la información contable pertinente, no cambiar movimientos de dinero pasados. También se podían elegir periodos intermedios o anuales anteriores en documentos presentados tras la entrada en vigor. Jana debe distinguir la fecha del documento, su vigencia y el periodo informado. La revocación no liberó efectivo por sí misma. [3]
Eliminar ese tratamiento contable no significa que el custodio ya no pueda tener un pasivo por perder monedas de clientes. SAB 122 remite a la evaluación de esos riesgos según el marco contable de la empresa. En los principios contables generalmente aceptados de Estados Unidos, US GAAP, corresponde ASC 450-20; en las normas internacionales de información financiera, IFRS, IAS 37. Estas disposiciones determinan cuándo y por cuánto reconocer posibles pérdidas ligadas a obligaciones existentes. Sus criterios no son idénticos. No cabe asignar automáticamente un valor de cero ni trasladar sin más el resultado de un marco al otro. [2]
Jana debería consultar también las notas a los estados financieros, donde la empresa explica las cifras. SAB 122 recuerda que sigue siendo necesario informar sobre la protección de los criptoactivos de los clientes y los efectos del cambio contable. Revocar SAB 121 no demuestra por sí solo solvencia, es decir, capacidad para cumplir las obligaciones, ni elimina el riesgo de perder BTC. Tampoco resuelve todas las exigencias de licencia o capital. La pregunta útil es qué protege realmente la empresa, qué riesgos le genera esa responsabilidad y cómo los explica en sus cuentas. [2]
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