Demand Elasticity significa aquí elasticidad precio de la demanda: la variación porcentual de la cantidad demandada dividida entre la variación porcentual del precio del mismo bien, manteniendo lo demás constante. Mide una respuesta de los compradores en un mercado y período concretos; no predice un precio.
Imaginemos que observamos los tentempiés vendidos por un puesto durante un día. Nos interesa la intensidad de la reacción, no solo que alguien deje de comprar tras la subida. En una demanda normalmente descendente, la relación entre variaciones porcentuales es negativa: el precio sube y la cantidad baja. Por eso suele expresarse su magnitud sin el signo menos. La elasticidad no tiene unidades; la pendiente de una línea sí depende de las unidades del gráfico. Cambiar solo las unidades en que se expresan los mismos precios no modifica la conducta del cliente. Importa precisar de quiénes son las compras y qué período observamos. Marginal Utility añade la perspectiva de la utilidad de una unidad adicional para esa persona; la elasticidad mide la respuesta de la cantidad al precio. [1] [6]
Utilicemos precios ilustrativos de 10 y 12 y cantidades diarias de 100 y 80. El método del punto medio divide cada variación entre el promedio de los valores inicial y final: (-20 / 90) / (2 / 11) = -11/9, aproximadamente -1,22. Su magnitud es 1,22. Si usamos los valores iniciales como base, obtenemos -1, una magnitud de 1. No mezcle los métodos. El punto medio conserva la magnitud al invertir la comparación. Estas cifras explican el cálculo; no son mediciones de un puesto real ni del mercado de Bitcoin. [1]
Tomando la magnitud sin signo, un valor superior a 1 indica que la cantidad responde proporcionalmente más que el precio; inferior a 1, menos; y exactamente 1, igual. Son los casos de demanda elástica, inelástica y de elasticidad unitaria. Inelástica no significa ausencia de reacción; eso corresponde a 0. Además, un intervalo calculado no representa todos los precios posibles. Los clientes pueden aceptar una pequeña subida y cambiar de opinión ante un precio mucho mayor. [1]
Mañana alguien puede llevar un tentempié de casa. Cambiar equipos del hogar o de una empresa, en cambio, suele requerir tiempo y dinero: normalmente no se sustituye de inmediato un aparato que funciona. Por eso importan las alternativas y el horizonte temporal. La demanda de comida de un puesto concreto tampoco equivale a la demanda de alimentos en general. Un plazo más largo no garantiza un coeficiente determinado; puede simplemente abrir posibilidades que hoy no existen. [2]
En nuestro ejemplo, los ingresos por ventas pasan de 1000 a 960: se venden menos unidades, aunque cada una cuesta más. Esos ingresos son el precio multiplicado por la cantidad vendida. Con una demanda descendente que no cambia, subir el precio en un intervalo elástico reduce los ingresos. Pero ingresos no significa beneficio. Para calcularlo también hay que considerar materiales, trabajo y funcionamiento. La elasticidad por sí sola no dice al propietario qué precio dará el mejor resultado empresarial. [2]
La subida puede coincidir con unas vacaciones que vacían las oficinas cercanas. Entonces no cabe atribuir toda la caída de ventas al nuevo precio. La economía distingue un movimiento por la curva de demanda, cuando cambia el precio propio y lo demás permanece constante, de un desplazamiento de toda la curva debido a ingresos, preferencias o expectativas. Precios y cantidades observados no aíslan por sí solos la elasticidad precio. Una estimación útil explica cómo separó esas influencias simultáneas. [4]
Los clientes también pueden comprar más si aumentan sus ingresos. Volvemos a comparar cambios porcentuales: la elasticidad ingreso relaciona el cambio de la cantidad comprada con el cambio de los ingresos, y la elasticidad cruzada con el cambio del precio de otro producto. Si se encarece una alternativa, como un tentempié similar en otro sitio, puede aumentar el interés por nuestro producto: un coeficiente cruzado positivo suele indicar bienes sustitutivos. Para bienes que se compran juntos suele ser negativo, porque encarecer uno puede reducir las compras del otro. Cada cálculo compara así un par de cambios diferente y responde a otra pregunta; estos resultados no establecen por sí solos la sensibilidad al precio propio. [3]
Bitcoin.org vincula el precio de mercado con oferta y demanda y describe una emisión previsible. Sin embargo, la regla 21 Million no mide la reacción de los compradores. Al estudiar la demanda de bitcoins (BTC), hay que distinguir monedas compradas, gasto en moneda corriente y volumen negociado. Con el mismo presupuesto se compran menos monedas a un precio mayor; un volumen alto no revela toda la relación entre precio y voluntad de comprar. Ni el límite de emisión ni el volumen prueban un coeficiente concreto o futuras subidas. Supply Elasticity estudia la otra parte del mercado: la respuesta de los vendedores. [5]
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