Jeff Booth es empresario tecnológico, autor de The Price of Tomorrow y socio fundador del fondo de inversión Ego Death Capital. Se pregunta quién recibe los beneficios del progreso técnico y cómo influye el dinero. En su planteamiento, Bitcoin podría servir de base para otro sistema monetario. Es una visión económica del autor, no una descripción de lo que la red garantiza a sus usuarios.
La biografía de Booth y la página del equipo de Ego Death Capital describen su trayectoria empresarial, su trabajo con empresas tecnológicas y su función en el fondo. Sus preguntas sobre el dinero parten también de la experiencia de crear negocios. Esto ayuda a entender su atención a la tecnología y a sus costes. Una biografía documenta las funciones que se atribuyen al autor; no demuestra que un argumento económico sea correcto. Para eso hay que examinar su razonamiento y las pruebas. [1] [2]
The Price of Tomorrow se publicó en 2020. Booth desarrolla la idea de que mejores tecnologías permiten producir más con menos trabajo y otros recursos: eso es aumentar la productividad. Según él, esa ventaja debería traducirse en bienes más asequibles, mientras que el sistema monetario y de deuda actual presiona hacia la inflación, el aumento del nivel general de precios. Ve un problema fundamental en esa tensión. Es su interpretación de la economía, no un consenso de todas las escuelas económicas. [3] [4]
Imaginemos que un nuevo proceso reduce el coste de un producto de 100 a 80 unidades monetarias. Si se sigue vendiendo por 120, aumenta la diferencia entre el precio de venta y ese coste; el cliente todavía no paga menos. Es un ejemplo nuestro, no un dato de una empresa de Booth. Muestra un paso que suele pasarse por alto: el ahorro de producción también debe llegar al comprador. Además, fabricar un solo producto más barato no revela cómo han cambiado los precios del conjunto de la economía. [4]
La deflación es una caída del nivel general de precios de bienes y servicios; una rebaja aislada no basta. Un estudio publicado en 2015 por el BIS, Banco de Pagos Internacionales, examinó hasta 38 economías durante 140 años. Encontró una relación más débil entre esa deflación y el crecimiento económico que entre el crecimiento y las caídas de precios de activos, especialmente inmuebles. La Gran Depresión fue una excepción importante. El estudio distingue fenómenos diferentes; no confirma todas las afirmaciones de Booth ni demuestra que cualquier deflación sea inocua. [5]
Booth compara también los precios en moneda estatal corriente y en BTC, la unidad de bitcoin. En nuestro ejemplo, un artículo cuesta 100 USD. Con un cambio de 50 000 USD por bitcoin son 0,002 BTC; con uno de 100 000 USD, solo 0,001 BTC. El artículo resulta más barato en BTC aunque su precio en dólares siga igual. La producción no tiene por qué haber mejorado. Ante una afirmación sobre precios que bajan, hay que distinguir cambios en la producción, en el precio de venta o únicamente en la moneda de conversión. [4]
En un artículo de julio de 2026, Booth condiciona su visión a que Bitcoin siga siendo seguro y descentralizado, sin un único centro con control decisivo. Esa condición forma parte del argumento; no es una nota prescindible. Explica las circunstancias en las que imagina ese futuro. No establece las reglas con las que los nodos validan transacciones ni garantiza el poder adquisitivo de los ahorros. Tampoco permite deducir una fecha límite en la que deba subir el precio de BTC. [4]
La carta fundacional de Ego Death Capital describe la financiación de emprendedores que desarrollan productos y servicios de Bitcoin. Aquí se invierte en un negocio: el resultado depende también de que la empresa consiga clientes y funcione. Es una situación distinta de mantener BTC. Por eso, la función de Booth en el fondo aporta contexto a sus comentarios públicos. Un interés comercial no demuestra por sí solo que el autor se equivoque; revelar ese vínculo tampoco garantiza imparcialidad. [3]
Sigue los pasos del razonamiento: qué afirma Booth, qué dato pretende respaldarlo y si la conclusión realmente se desprende de él. Con las cifras, vuelve a la fuente original, la fecha y la unidad; distingue tus cálculos de las afirmaciones del autor. También importa quién envía el mensaje. Su web advierte de cuentas que suplantan su identidad. Un nombre y una fotografía conocidos no bastan para verificar al remitente ni para confiar en una oferta de inversión. [1]
Para obtener la imagen más completa, lee esta entrada junto con The Price of Tomorrow, Lyn Alden, Monetary Deflation. También enlazan con esta entrada Alex Gladstein.