David Chaum es un criptógrafo que propuso maneras de verificar mensajes, pagos o derechos sin crear automáticamente un expediente que conecte toda la vida de una persona. Su aportación parte de un deseo cotidiano: pagar una compra sin revelar todas las demás.
Imaginemos a una periodista que recibe información delicada. El cifrado oculta el contenido, pero un observador aún puede ver quién se comunica con quién. La propuesta de Chaum de 1981 aborda esa diferencia. Los mensajes pasan por un ordenador llamado mix, que retira una capa externa de cifrado y los envía en otro orden. Los destinatarios abren después la parte interior cifrada. El objetivo no es solo ocultar las palabras, sino dificultar que se vincule a un remitente concreto con un destinatario concreto. [1]
Si llega un único mensaje a un intermediario y sale inmediatamente, resulta fácil deducir su recorrido. Por eso, el diseño de 1981 procesa lotes de elementos del mismo tamaño. El mix también debe rechazar repeticiones: de lo contrario, un atacante podría enviar varias veces el mismo elemento y buscar un patrón equivalente a la salida. Cambiar el orden y la apariencia forma parte de un procedimiento concreto. Añadir otro ordenador al trayecto no proporciona por sí solo esa protección. [1]
En 1981 Chaum también describió una cadena de mix. El mensaje lleva varias capas de cifrado, que los nodos retiran sucesivamente. Dentro del modelo propuesto, un solo mix no comprometido puede ocultar la correspondencia entre las entradas y salidas de toda la cadena. La conclusión depende de las condiciones del cifrado y de la ejecución correcta del protocolo. No garantiza el anonimato en cualquier red real. Por ejemplo, un teléfono comprometido seguiría siendo un problema para nuestra periodista aunque la transmisión funcionara correctamente. [1]
En los pagos surge una pregunta parecida: ¿se puede comprobar el dinero sin vincular cada compra con una retirada? En su artículo de 1985, Chaum explica las Blind Signatures, firmas sobre una forma oculta del mensaje. El usuario prepara un billete digital, lo ciega matemáticamente y el banco firma esa forma y descuenta el importe correspondiente de su cuenta. Después, el usuario elimina el cegado; la firma del billete original sigue siendo válida. Se puede verificar el billete, pero la firma por sí sola no permite al banco saber qué retirada produjo el billete presentado posteriormente. [2]
Un archivo digital se puede copiar. Si Pedro paga en una tienda con un billete y luego vuelve a ofrecerlo, ambas copias tendrán una firma aparentemente válida. En la variante en línea descrita en 1985, el banco mantiene por ello una lista de números de billetes ya aceptados y rechaza su reutilización. El receptor necesita ese control, además de verificar la firma. La firma indica quién emitió el billete; el otro control determina si ya se ha canjeado. Son preguntas distintas. [2]
Este modelo conserva un emisor. El banco firma los billetes y debe canjearlos; la protección frente al rastreo no garantiza que cumpla su obligación. Bitcoin aborda otra parte del problema: una red verifica el historial de transferencias de BTC mediante reglas compartidas y Proof of Work, una prueba de trabajo computacional, sin un emisor central de billetes. Un token firmado a ciegas no es automáticamente BTC. Conviene evaluar por separado la privacidad del pago y de quién dependemos para que se cumpla lo prometido. [3] [2]
El texto de Chaum de 1985 va más allá de los pagos. También estudia cómo acreditar un derecho o una característica bajo distintos seudónimos, sin que las organizaciones puedan unir fácilmente todos los registros de una persona. Pensemos en un descuento para socios: la tienda debe comprobar el derecho a obtenerlo, no necesariamente conocer todas las visitas anteriores. Esa acreditación se denomina credential. El diseño no elimina las comprobaciones ni las normas del servicio. Separa la prueba necesaria de información que la operación no requiere. [2]
El funcionamiento del sistema puede debilitar un procedimiento matemático sólido. En 1985, Chaum señaló que cambios inmediatos y opuestos de saldo podían vincular cuentas aunque la firma no revelara la relación. En nuestro ejemplo, Pedro también podría dar su nombre para recibir el pedido. El momento, las cuentas y los datos facilitados al comerciante deben examinarse junto con las firmas. La aportación de Chaum incluye esta pregunta: ¿qué información necesita realmente un servicio y cuál recoge simplemente porque se diseñó de esa manera? [2]
Para obtener la imagen más completa, lee esta entrada junto con Nick Szabo, Ralph Merkle, Blind Signature, Chaumian eCash. También enlazan con esta entrada DigiCash, Chaumian eCash, The Crypto Anarchist Manifesto, Blind Signature.