Bisq es un proyecto abierto para comprar y vender bitcoin directamente entre personas. En lugar de una cuenta en una plataforma que custodia su dinero, se utiliza una aplicación conectada a otros participantes. Este modelo se conoce como peer-to-peer. El programa ayuda a encontrar una oferta y completar la operación, mientras que el dinero convencional se envía a la otra persona, por ejemplo mediante transferencia bancaria. No hay custodia centralizada de la plataforma, pero sigue siendo necesario comprobar los pagos y cumplir lo acordado.
Imagine que quiere comprar bitcoin con euros a alguien que no conoce. ¿Qué asegura que reciba las monedas después de pagar? Bisq ofrece distintas respuestas. En Bisq 1, ambos participantes aportan una garantía en bitcoin y las monedas en venta quedan bloqueadas bajo condiciones compartidas. Bisq Easy, disponible en la aplicación Bisq 2, permite empezar sin garantía: el comprador paga primero y elige al vendedor teniendo en cuenta su reputación, es decir, un historial acreditado. No es solo una interfaz diferente. Antes de aceptar una oferta, conviene saber qué procedimiento se utiliza y qué ocurre si la otra persona deja de colaborar. [1] [5]
En Bisq 1, el bitcoin en venta y las garantías de ambas partes se bloquean mediante multisig 2-of-2. Este mecanismo exige las firmas del comprador y del vendedor para una liquidación ordinaria. Si todo termina correctamente, cada uno recupera su garantía; no es una comisión pagada a Bisq. Incumplir las reglas puede causar la pérdida de una parte o de toda la garantía, según cómo se resuelva el conflicto. Por eso el comprador necesita algo de bitcoin antes de comprar más, también para las comisiones de red relacionadas. Un saldo marcado como Locked está comprometido en una operación: disponer de su propia clave no permite retirarlo libremente por su cuenta. [2] [7]
Al vender mediante Bisq 1, puede recibir un mensaje de «ya he pagado» y una captura de una aplicación bancaria. Eso no equivale a haber recibido el pago. El vendedor debe comprobar su propia cuenta, el ingreso efectivo y la coincidencia del nombre, la cuenta y el método de pago con el acuerdo. Solo entonces confirma la recepción; si hay discrepancias, debe recurrir a la mediación. Del mismo modo, el comprador marca el pago como enviado después de efectuarlo. Una vez iniciada la operación, ninguna parte puede cambiar unilateralmente las condiciones. Si el banco bloquea una transferencia, cualquier alternativa debe tratarse en el chat de la operación o con el mediador. La otra persona no está obligada a aceptar una cuenta o un método distintos. [3]
Los participantes intentan primero resolver el problema en el chat de Bisq. Si no basta, un mediador estudia las pruebas y propone cómo repartir los fondos. En Bisq 1 no dispone de una tercera clave multisig y no puede ejecutar su propuesta solo. Para un acuerdo ordinario, ambos participantes deben aceptarlo y firmarlo. El arbitraje como último recurso sigue otra vía: una transacción preparada de antemano solo puede publicarse una vez transcurrido un plazo y envía los fondos bloqueados a direcciones designadas del proyecto; la compensación se tramita por separado. No es un botón de devolución inmediata. Conservar documentos, responder a tiempo y preservar el estado de la operación en la aplicación resulta esencial. [4]
Para una primera compra pequeña, necesitar bitcoin como garantía puede ser un obstáculo. Bisq Easy elimina ese requisito y no cobra comisión de negociación. Sin embargo, el vendedor puede incorporar sus costes a un precio más alto, y el método de transferencia elegido puede tener gastos. El comprador envía primero el dinero convencional y recibe bitcoin después. La reputación ayuda a valorar al vendedor, pero no lo obliga criptográficamente a entregar las monedas. Por eso el modelo está pensado para operaciones pequeñas, no para ofrecer la misma seguridad sin garantía. Un mediador puede ayudar y un perfil fraudulento puede bloquearse; ninguna de esas medidas aporta después los fondos que nunca se depositaron como garantía de esa operación. [5]
Bisq utiliza Tor, una red que dificulta vincular las comunicaciones con su dirección de internet, y guarda los datos de la aplicación en su dispositivo. Es útil, pero la transferencia bancaria sigue pasando por un banco y puede revelar al destinatario su nombre o número de cuenta. En Bisq Easy, alguien puede obtener esos datos y luego abandonar la operación. Las transacciones de bitcoin también permanecen visibles en la cadena pública. No tener un registro centralizado no significa ser anónimo ante todos. Mantener la conversación en el chat de la operación facilita conservar pruebas; trasladarla a otra aplicación de mensajería dificulta reconstruir los hechos si surge un conflicto. [1] [5]
La Seed Phrase, las palabras de recuperación de la cartera, permite recuperar las claves. No contiene toda la historia de una operación pendiente. Por eso Bisq 1 necesita una copia de todo el directorio de datos de la aplicación: cuentas de pago, operaciones en curso y disputas. Exportar las cuentas por separado omite información necesaria para conservar su antigüedad y las firmas que documentan su historial. La contraseña de la cartera no cifra todo ese directorio, así que la copia también debe protegerse por los datos sensibles que contiene. Restaurar las claves en otra cartera no sustituye a restaurar la aplicación. Gastar después desde ella puede alterar operaciones abiertas o destruir BSQ, el token del proyecto vinculado a determinadas salidas de bitcoin, si esas salidas se gastan como bitcoin corriente. [6] [7]
La diferencia entre las dos series de aplicaciones también importa al descargar. Bisq 2 v2.1.12 es un ejemplo histórico: corrigió la seguridad de la reputación, exigió actualizar para seguir negociando y avisó de una confusión entre instaladores Intel y Apple Silicon en las descargas internas. Bisq 1 v1.10.7, en cambio, corrigió datos dañados de una versión anterior en la DAO, el sistema de gobierno del proyecto. Estos números no recomiendan instalar esas versiones antiguas. Compruebe la versión actual de la serie correspondiente y el tipo de procesador. Verificar la firma PGP/GPG del instalador con una clave pública debidamente comprobada ayuda a confirmar su origen e integridad; no garantiza que el programa carezca de errores. [8] [9] [10]
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